El riesgo país argentino volvió a convertirse en una de las principales señales de alerta para los mercados. Después de haber descendido hasta aproximadamente 402 puntos básicos en julio, el indicador superó los 900 puntos en los primeros días de noviembre, más que duplicándose en apenas cuatro meses.
El movimiento coincidió con un contexto internacional menos favorable para los activos emergentes, pero la magnitud de la suba argentina fue considerablemente mayor que la registrada por otros países de América Latina.
La pregunta que comienza a hacerse el mercado es por qué Argentina volvió a desacoplarse de la región pese a mantener superávit fiscal y continuar cumpliendo con sus obligaciones de deuda.
De 402 a más de 900 puntos en cuatro meses
Durante julio, el riesgo país llegó a tocar los 402 puntos, su nivel más bajo en varios años.
Ese momento había generado expectativas sobre una eventual recuperación del acceso argentino a los mercados internacionales de crédito.
Sin embargo, la tendencia comenzó a revertirse desde agosto.
Durante septiembre y octubre, los bonos argentinos fueron perdiendo valor y el indicador elaborado por JP Morgan comenzó a subir de manera sostenida. Finalmente, el 5 de noviembre volvió a ubicarse por encima de los 900 puntos y alcanzó niveles que no registraba desde 2025.
La velocidad del deterioro fue considerable: desde aquel mínimo de julio, el indicador acumuló una suba superior al 120%.
El resto de América Latina también empeoró, pero mucho menos
Una parte del movimiento responde a factores internacionales.
Durante los últimos meses aumentó la aversión al riesgo, se deterioraron algunos mercados emergentes y los inversores redujeron exposición a determinados activos de América Latina.
Pero Argentina mostró una reacción mucho más pronunciada.
Brasil, por ejemplo, atravesó volatilidad después de la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva, pero su riesgo país se mantuvo alrededor de 200 puntos.
Paraguay, incluso después de atravesar una crisis política vinculada con su sistema bancario, registraba niveles cercanos a 146 puntos.
La comparación muestra que el escenario internacional explica solamente una parte del deterioro argentino.
Un cálculo estima que el 60% de la suba es local
Fundación Mediterránea realizó un ejercicio para intentar separar los factores internacionales de aquellos específicamente argentinos.
Según ese análisis, si el riesgo país local hubiera acompañado desde julio una trayectoria similar a la de Ecuador, actualmente debería encontrarse alrededor de 570 puntos.
Sin embargo, terminó por encima de los 900.
A partir de esa diferencia, el estudio estimó que aproximadamente 60% de la suba respondería a factores propios de Argentina.
Las reservas siguen siendo una preocupación
Uno de los principales puntos que observa el mercado es la posición de reservas del Banco Central.
Aunque el Gobierno viene acumulando divisas mediante compras en el mercado, los inversores todavía consideran que las reservas netas son reducidas frente a los vencimientos de deuda en dólares previstos para los próximos años.
Este punto resulta especialmente importante porque Argentina todavía no consiguió normalizar completamente su acceso al financiamiento internacional.
Si el país puede refinanciar sus vencimientos mediante nuevas emisiones, necesita menos dólares propios para afrontar cada pago.
Pero mientras ese acceso permanezca limitado, el mercado presta mucha más atención a la cantidad de reservas disponibles.
El problema no es solamente cuánto debe Argentina
La preocupación tampoco está concentrada únicamente en el volumen total de deuda.
Analistas destacan que Argentina presenta algunos indicadores macroeconómicos favorables: mantiene equilibrio fiscal, el peso relativo de determinados pasivos se redujo y una parte creciente de la deuda se encuentra denominada en moneda local.
El problema está en la confianza sobre la capacidad de sostener ese programa a mediano plazo.
Argentina arrastra además un largo historial de defaults, restructuraciones y conflictos con acreedores.
Ese antecedente hace que los bonos argentinos reaccionen con mayor intensidad cuando aumenta la incertidumbre.
Los bonos argentinos tienen un comportamiento más volátil
Los especialistas describen este fenómeno señalando que la deuda argentina tiene un “beta” elevado.
En términos simples, significa que los bonos locales tienden a exagerar los movimientos del mercado.
Cuando mejora el apetito global por riesgo, los títulos argentinos pueden subir con mucha fuerza.
Pero cuando el escenario cambia y los inversores buscan reducir exposición, también pueden caer bastante más que los bonos de otros países emergentes.
Esa característica ayuda a explicar por qué una corrección internacional relativamente moderada puede producir un impacto mucho mayor sobre el riesgo país argentino.
El mercado ya empieza a mirar las elecciones de 2027
Otro factor comenzó a ganar peso durante los últimos meses: la política.
Los inversores ya están incorporando en sus decisiones la elección presidencial de 2027 y las dudas sobre la continuidad del programa económico después de esos comicios.
La pregunta central no pasa únicamente por quién ganará una elección, sino por si las políticas fiscales, monetarias y cambiarias actuales podrán sostenerse durante los próximos años.
En los mercados, esa incertidumbre termina reflejándose en el precio de los bonos.
Cuanto mayor es la percepción de riesgo sobre el futuro económico y político, menor suele ser el precio que los inversores están dispuestos a pagar por la deuda y mayor el rendimiento exigido.
El equilibrio fiscal ya está incorporado en los precios
Durante buena parte del proceso de estabilización, el superávit fiscal fue uno de los principales argumentos utilizados por los inversores para justificar una recuperación de los bonos argentinos.
Pero esa señal positiva ya habría sido incorporada en gran medida a las valuaciones.
Para distintos analistas, el mercado ahora necesita nuevas evidencias que permitan justificar una reducción adicional del riesgo país.
Entre ellas aparecen principalmente tres: más reservas, recuperación económica y mejora de los ingresos reales.
El razonamiento es que una economía con mayor actividad y mejor situación social reduce también la incertidumbre sobre la continuidad política del programa económico.
También pesa quién tiene los bonos argentinos
Otro elemento particular de Argentina es la composición de los tenedores de deuda.
A diferencia de otros mercados emergentes, una proporción importante de los bonos argentinos se encuentra en manos de inversores locales o participantes con horizontes de inversión más cortos.
La presencia de grandes fondos institucionales internacionales continúa siendo relativamente limitada.
Cuando los bonos están concentrados en fondos de largo plazo, suele existir una menor rotación de las carteras.
En Argentina, en cambio, los cambios de expectativas pueden traducirse rápidamente en compras o ventas, amplificando la volatilidad.
Por qué importa superar los 900 puntos
El riesgo país mide, de manera simplificada, cuánto rendimiento adicional exige el mercado para mantener deuda argentina frente a títulos considerados de referencia, como los bonos del Tesoro estadounidense.
Un nivel superior a los 900 puntos básicos implica que Argentina tendría que pagar una prima extremadamente elevada para emitir nueva deuda en condiciones normales.
Eso dificulta el regreso a los mercados internacionales y complica la posibilidad de refinanciar vencimientos a tasas razonables.
Además, un riesgo soberano elevado puede encarecer también el financiamiento de empresas argentinas que buscan crédito en el exterior.
Qué tendría que cambiar para que vuelva a bajar
Los analistas coinciden en que una mejora sostenida necesitaría más que un contexto internacional favorable.
El mercado seguirá observando especialmente la acumulación de reservas del Banco Central, la posibilidad de recuperar acceso al financiamiento externo, la evolución de la actividad y las señales políticas de cara a 2027.
El equilibrio fiscal continúa siendo un activo importante para el Gobierno, pero dejó de ser suficiente por sí solo para impulsar los bonos.
La diferencia entre Argentina y el resto de la región muestra justamente ese problema: el escenario global se volvió más adverso para varios países, pero los activos argentinos están incorporando además riesgos propios que amplifican cada movimiento internacional.
El salto desde aproximadamente 400 hasta más de 900 puntos en cuatro meses resume ese cambio de percepción y vuelve a alejar, al menos por ahora, la posibilidad de que Argentina regrese a los mercados internacionales de deuda en condiciones normales.
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