La vicepresidenta Victoria Villarruel decidió no asistir a la misa en homenaje al papa Francisco que se realizó en la basílica de Luján, pese a haber confirmado previamente su presencia. Argumentó que la ceremonia se había “politizado” y lanzó una fuerte crítica al señalar que allí estaba “lo peor de la casta política”.
En cambio, Villarruel participó de una misa en la basílica María Auxiliadora, en el barrio porteño de Almagro, lugar donde fue bautizado Jorge Bergoglio.
Al salir, explicó su decisión: “Me pareció que la misa en Luján se había politizado. Cuando la política se mete en el recuerdo de personas importantes como es el papa, prefiero estar entre la gente”.
Además, sostuvo: “Hoy es solo el día del papa Francisco. Quiero reconocer a esta figura tan importante para los argentinos. Soy coherente con mis creencias y quiero estar entre mis compatriotas”.
En la ceremonia de Luján, la vicepresidenta tenía un lugar reservado en primera fila que finalmente fue ocupado por el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala. Allí también estuvieron presentes el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el titular de Diputados, Martín Menem; y varios ministros del Gobierno, además de gobernadores y dirigentes de distintos espacios políticos.
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