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Consumo en Argentina: las familias compran menos, buscan promociones y priorizan los “gustitos” accesibles

Aunque el consumo masivo mostró una leve recuperación durante 2025 y se mantiene relativamente estable en lo que va de 2026, los hábitos de compra de los argentinos cambiaron de forma significativa. La búsqueda permanente de precios bajos, promociones y alternativas más económicas se convirtió en una estrategia cotidiana para millones de hogares.

Según un informe de NielsenIQ, el consumo masivo creció apenas 2% el año pasado, mientras que el volumen de ventas continúa mostrando dificultades. Las operaciones comerciales disminuyeron y las compras pequeñas, de menos de cinco productos, fueron las que registraron las mayores caídas.

El ajuste alcanzó incluso a productos básicos de la canasta familiar. Categorías como arroz, azúcar, yerba, harinas, leche, pastas secas y artículos de papel mostraron retrocesos en los niveles de compra, reflejando el impacto de la pérdida de poder adquisitivo sobre el consumo cotidiano.

Frente a este escenario, los consumidores desarrollaron nuevas estrategias para cuidar el bolsillo. Más del 60% de los compradores planifica sus adquisiciones según las promociones disponibles y una gran parte compara precios entre distintos comercios antes de decidir dónde comprar.

La fidelidad a una marca o a un supermercado específico perdió relevancia. Hoy es habitual que una misma persona combine compras en supermercados, almacenes, autoservicios, mayoristas, ferias, plataformas online y aplicaciones de delivery para encontrar mejores precios.

Otra tendencia que se consolida es la desaparición gradual de las compras grandes mensuales. En su lugar, ganan terreno las compras de reposición más pequeñas y frecuentes, una modalidad que permite distribuir los gastos y evitar desembolsos elevados de una sola vez.

Los comercios de cercanía son algunos de los principales beneficiados por este cambio. Almacenes y autoservicios incrementaron su participación dentro de la canasta de consumo y captan cada vez más compradores que priorizan resolver necesidades inmediatas cerca de sus hogares.

En paralelo, el comercio electrónico continúa creciendo. Las plataformas digitales incorporaron nuevos usuarios durante el último año y registraron un aumento sostenido en la frecuencia de compra, especialmente a través de aplicaciones de entrega rápida.

Sin embargo, el ajuste no eliminó por completo los consumos asociados al placer. A pesar de los recortes en numerosos rubros, productos como golosinas, chocolates, alfajores, helados, panificados y snacks mantienen una demanda relativamente estable.

Especialistas en consumo señalan que los hogares siguen reservando una pequeña parte de su presupuesto para darse algún gusto, aunque ahora se trata de compras más medidas y de menor valor. El placer no desaparece, pero se adapta a las posibilidades económicas de cada familia.

Los datos muestran además una creciente preocupación por la alimentación saludable. Algunos consumidores priorizan alimentos vinculados al bienestar y destinan una mayor proporción de su presupuesto a productos considerados más saludables.

Desde el sector comercial coinciden en que el consumidor argentino actual es mucho más racional que años atrás. Compara, analiza, busca descuentos y cambia de marca con facilidad, pero al mismo tiempo intenta conservar pequeños espacios de disfrute dentro de un contexto económico que continúa siendo desafiante.

Para las empresas y los comercios, comprender esta nueva lógica de consumo será clave para mantenerse competitivos en un mercado donde cada peso invertido por los consumidores es evaluado con más atención que nunca.

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