A 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, nuevos y antiguos registros permiten reconstruir cómo se preparó el grupo de 19 miembros de Al Qaeda que secuestró cuatro aviones comerciales y llevó adelante uno de los ataques terroristas más impactantes de la historia.
La operación estuvo encabezada por Mohamed Atta, un egipcio formado como ingeniero y vinculado a la denominada “célula de Hamburgo”, un grupo de extremistas que se radicalizó en Alemania y posteriormente entró en contacto con la estructura liderada por Osama Bin Laden.
Atta, Marwan al-Shehhi, Ziad Jarrah y Hani Hanjour fueron los cuatro hombres preparados para tomar los controles de los aviones. Los otros 15 integrantes tenían como función principal reducir a pasajeros y tripulantes y facilitar el control de las aeronaves.
Durante los meses previos al ataque, varios de los integrantes realizaron cursos de aviación en Estados Unidos, viajaron en vuelos comerciales para estudiar procedimientos y controles y se desplazaron por distintas ciudades del país.
El 11 de septiembre de 2001, los terroristas secuestraron cuatro vuelos.
El American Airlines 11 impactó contra la Torre Norte del World Trade Center a las 8:46. El United Airlines 175 chocó contra la Torre Sur a las 9:03. Poco después, el American Airlines 77 fue estrellado contra el Pentágono, en Washington.
El cuarto avión, el United Airlines 93, no alcanzó su objetivo. Los pasajeros, que habían comenzado a conocer mediante llamadas telefónicas lo ocurrido con los otros vuelos, intentaron recuperar el control de la aeronave. El avión terminó estrellándose en Pensilvania.
Los atentados dejaron 2.977 víctimas, sin contar a los 19 secuestradores, y provocaron un cambio profundo en las políticas de seguridad, inteligencia y aviación en Estados Unidos y en buena parte del mundo.
Qué hicieron algunos terroristas antes del atentado
Uno de los aspectos más llamativos de la reconstrucción histórica tiene que ver con el comportamiento de algunos de los integrantes del grupo durante sus últimos días.
Según la información recopilada posteriormente por investigadores y retomada por TN, algunos de los atacantes tuvieron conductas que contrastaban fuertemente con el extremismo religioso que justificaba la operación.
Abdul Aziz al-Omari y Satam al-Suqami, integrantes del grupo que secuestró el vuelo American Airlines 11, habrían contratado servicios sexuales antes de los ataques.
También existen registros sobre consumo de alcohol por parte de algunos miembros del grupo. Ziad Jarrah, uno de los pilotos, fue recordado por personas que lo conocieron durante su formación aeronáutica como consumidor habitual de cerveza.
Mohamed Atta y Marwan al-Shehhi también habían sido vistos bebiendo alcohol durante el período en que realizaban cursos de vuelo en Florida.
Las investigaciones posteriores mostraron así una contradicción entre la rígida interpretación religiosa utilizada para justificar los atentados y determinados comportamientos personales de quienes participaron de ellos.
Una operación preparada durante años
La planificación no comenzó en septiembre de 2001.
Atta y otros integrantes de la célula de Hamburgo habían viajado previamente a Afganistán, donde entraron en contacto con Bin Laden y con dirigentes de Al Qaeda. La organización comenzó entonces a desarrollar el plan para utilizar aviones comerciales como armas.
Durante 2000 y 2001, los futuros secuestradores ingresaron a Estados Unidos, realizaron cursos de vuelo y coordinaron movimientos y financiamiento.
La Comisión del 11-S determinó posteriormente que, aunque las agencias estadounidenses habían recibido numerosas advertencias sobre una creciente amenaza de Al Qaeda, no lograron reunir a tiempo las distintas piezas de información necesarias para descubrir el complot.
La mañana del 11 de septiembre, los 19 hombres ingresaron a los aeropuertos como pasajeros comunes.
Apenas unas horas después, Estados Unidos enfrentaría el mayor atentado terrorista de su historia y comenzaría una transformación política y militar cuyas consecuencias todavía se sienten, un cuarto de siglo después.
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