El mercado argentino de teléfonos celulares enfrenta un escenario de posibles aumentos de precios en los próximos meses debido al fuerte encarecimiento internacional de componentes clave utilizados en la fabricación de dispositivos electrónicos.
Según fuentes de la industria, el principal factor detrás de esta presión es el aumento en el costo de las memorias y semiconductores, insumos esenciales para la producción de smartphones. En algunos casos, estos componentes registraron incrementos que superan ampliamente los valores observados a fines del año pasado.
El impacto sería especialmente fuerte en los equipos de gama baja y de entrada, donde el costo de los chips representa una porción significativa del precio final. Por el contrario, los dispositivos premium cuentan con otros componentes de alto valor que permiten absorber mejor el aumento de los insumos.
Desde el sector explican que la creciente demanda global vinculada a la inteligencia artificial está modificando las prioridades de producción de los grandes fabricantes de semiconductores. Una parte cada vez mayor de la capacidad industrial se destina a centros de datos y sistemas de IA, un negocio mucho más rentable que la fabricación de componentes para electrónica de consumo.
Esta situación redujo la disponibilidad de chips para smartphones y elevó los costos en toda la cadena tecnológica. A ello se suman problemas logísticos internacionales, mayores costos de transporte y tensiones en el abastecimiento global.
En Argentina, el panorama se vuelve aún más complejo debido a la caída del consumo y a la competencia del mercado informal. Por esa razón, las empresas reconocen que tienen un margen limitado para trasladar completamente los aumentos al consumidor.
En los últimos meses, el Gobierno avanzó con una reducción gradual de aranceles e impuestos internos sobre los celulares, una medida que buscaba mejorar la competitividad y favorecer una baja de precios. Sin embargo, el incremento internacional de los componentes terminó neutralizando gran parte de ese efecto.
Las compañías del sector comenzaron a ajustar sus estrategias comerciales. Algunas priorizan modelos con menor cantidad de memoria o alternativas de almacenamiento expandible, mientras que otras apuestan a reforzar la oferta de equipos de gama media y alta, donde los márgenes son más amplios.
Los datos del mercado reflejan además una desaceleración en las ventas. Durante 2025 se comercializaron alrededor de 6,2 millones de celulares en Argentina, pero las proyecciones para este año muestran una caída significativa. El primer trimestre de 2026 registró uno de los niveles más bajos de la última década.
Desde la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica descartaron por ahora aumentos masivos e inmediatos para el consumidor, aunque reconocieron que los costos continúan creciendo y que las listas de precios seguirán reflejando esa tendencia.
A nivel internacional, consultoras especializadas proyectan una caída histórica en las ventas de smartphones durante 2026, impulsada tanto por la suba de costos como por la menor disponibilidad de componentes.
Para el mercado argentino, el consenso entre fabricantes y distribuidores es que los celulares más económicos serán los más afectados por la situación global, mientras que la recuperación del sector dependerá de la evolución del consumo interno, la estabilidad de los costos internacionales y la capacidad de las empresas para adaptarse a un contexto cada vez más desafiante.
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