Alarma sanitaria por la falta de medicamentos

Una foto recorrió el país la semana pasada. Lara Arreguiz, 22 años, diabética, esperando ser atendida mientras dormía en el suelo de un hospital público en Santa Fe. Su muerte es el reflejo de lo que el personal de salud más teme: el quiebre definitivo, la imposibilidad para dar respuesta o, en pocas palabras, el colapso total. La alta ocupación de camas en Unidades de Terapia Intensiva (UTI) es un hecho que oficialmente se estima en un 75%, aunque la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) lo haya situado en un 90% en sus últimos tres muestreos semanales: más de la mitad de los pacientes cursa Covid-19

Desde que comenzó la segunda ola, la mira estuvo puesta tanto en vacunas como en camas y oxígeno, por el vertiginoso aumento de casos y la edad cada vez menor de quienes requieren intubación. De hecho, la administración del gas medicinal se realiza bajo estrictos protocolos tras la prohibición de las exportaciones. Pero el abastecimiento de fármacos no siempre se mantuvo estable y el reclamo del personal de salud vuelve a hacerse sentir. El último informe de la SATI que midió faltante de medicamentos fue publicado a principios de mayo y reveló que el 65% de las salas registraba escasez: sedantes y relajantes iban al tope de la lista con bajas de entre el 40% y el 28% respectivamente. La presidenta de la entidad y médica intensivista del Hospital San Martín de La PlataRosa Reina, asegura a NOTICIAS que estas drogas se usan “prácticamente en todos los pacientes de terapia, y al tener tantos pacientes, se usan en mayor proporción”. Además, advierte que los proveedores de hospitales públicos y privados son los mismos y que “la falta es igual en los dos sistemas”.

Ya en abril, dos días antes de que el Gobierno firmase un acuerdo con las farmacéuticas, la Unión Argentina de Salud denunció aumentos de hasta 1.300% anual en drogas utilizadas para el tratamiento de Covid. “Desde la semana pasada se vienen batiendo récords de ingreso a terapia intensiva. Los elementos siguen faltando y es preocupante, porque estamos ingresando medicamentos de segunda y tercera línea”, asegura Rodrigo Salemi, cirujano vascular del Sanatorio Las Lomas de San Isidro.

Distintos profesionales consultados por NOTICIAS coinciden en que la demanda de medicación se disparó en este último tiempo, sobre todo a raíz de la prolongada estadía de pacientes con patologías respiratorias. Médicos de primera línea de hospitales públicos revelan incluso que se registró falta de corticoides. “La necesidad de medicación y de oxígeno se empieza a ver aumentada y la oferta empieza a bajar”, advierte Salemi. Y ejemplifica que hubo reemplazos, por ejemplo, de midazolam o propofol por ketamina. “Son medicamentos buenos, pero no son lo mejor”, opina.

Es cierto que estamos usando drogas alternativas”, admiten desde la SATI. Sin embargo, su titular aclara que “no son malas, ya que se han usado durante años y fueron siendo dejadas de lado por otras. Son drogas con las cuales tenemos muchísima experiencia, y al paciente no le van a significar un problema. El propofol y el midazolam también tienen efectos adversos, como toda droga. Las alternativas siguen siendo puras y sabemos que son seguras”, insiste Reina.

Mientras los hospitales se diversifican, sumando cada vez más salas críticas por fuera de las UTIs, “el cuello de botella sigue siendo el recurso humano, que además de ser limitado está agotado”.

Así lo asegura Pablo Maciel, secretario general de CICOP, gremio que nuclea al personal de Salud pública bonaerense. Con el invierno a la vuelta de la esquina, la capacidad de atención sigue al límite y en el AMBA la mortalidad de pacientes de terapia pisa el 70% desde hace semanas. El Ministerio de Salud dijo a NOTICIAS que sigue articulando “con los diferentes actores involucrados en la producción, distribución, comercialización y utilización de los fármacos”, mediante una Mesa Intersectorial de Insumos Críticos. De allí surgió el acta compromiso para mantener precios acordados durante todo el semestre. Aun así, la distribución sigue siendo problemática y afecta, sobre todo, a hospitales del AMBA y Capital Federal.

Medicamentos faltantes:

Sedante
Tranquiliza a los pacientes y evita que luchen por quitarse el respirador. En jóvenes suelen utilizarse mayores dosis.

Bloqueador neuromuscular
Relaja de forma controlada los músculos para facilitar la intubación y la respiración mecánica.

Anticoagulante
Se utiliza para tratar tromboembolismos pulmonares, y en bajas dosis para evitar coágulos en los catéteres intravenosos. 

Analgésico
Elimina o disminuye el dolor y ayuda a sobrellevar la internación. Se administra con sedantes y bloqueadores musculares.

Oxígeno medicinal
Un 1% de las salas había reportado desabastecimiento a la SATI, pero en las últimas semanas mejoró la provisión.

FUENTE: https://noticias.perfil.com/noticias/informacion-general/alarma-sanitaria-falta-medicamentos.phtml

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